Proposito de Dios al crear al hombre.
El hombre fue hecho para ser una criatura diferente de todas las que habían
sido hechas hasta entonces. En él tenían que unirse la carne y el espíritu, el
cielo y la tierra. Dios dijo: “Hagamos al hombre”.
El hombre, cuando fue hecho, fue creado para glorificar al Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En ese gran nombre somos bautizados pues a ese gran nombre debemos nuestro ser.
Es el alma del hombre la que lleva especialmente la imagen de Dios.
—El hombre fue hecho recto, Eclesiastés vii. 29. Su entendimiento veía clara
y verdaderamente las cosas divinas; no había yerros ni equivocaciones en su conocimiento;
su voluntad consentía de inmediato a la voluntad de Dios en todas las cosas.
Sus afectos eran normales y no tenía malos deseos ni pasiones desordenadas.
Sus pensamientos eran fácilmente llevados a temas sublimes y quedaban fijos en
ellos. Así de santos, así de felices, eran nuestros primeros padres cuando
tenían la imagen de Dios en ellos. ¡Pero cuán desfigurada está la imagen de
Dios en el hombre! ¡Quiera el Señor renovarla en nuestra alma por su
gracia!
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